El presidente de Ecuador, Rafael Correa, recriminó ayer la visión de las Fuerzas Armadas representada por la cúpula militar que destituyó hace tres semanas y defendió un modelo de Ejército que trabaje en la defensa de la patria, sin que sus integrantes se crean "más importantes que los demás".
Correa hizo estas manifestaciones en el acto de toma de posesión del nuevo Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que nombró el 5 de febrero, el mismo día en que destituyó al anterior Alto Mando. Los jefes militares fueron desposeídos del mando por cuestionar públicamente la devolución, por parte del Instituto de la Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa), de 41 millones de dólares al Ministerio de Ambiente.
Durante su intervención, el mandatario aludió al jefe saliente, el general de división Luis Garzón, presente en el acto, y dijo que no comparte su visión, "ese discurso de siempre" que concibe a la institución militar "como un fin en sí mismo" y que la considera la "columna vertebral de la patria".
