Francia, Reino Unido y otros países presionaron ayer en la ONU a Rusia para que detenga sus bombardeos en torno a la ciudad siriade Alepo, mientras España y Nueva Zelanda plantearon una pausa que permita la entrega de ayuda humanitaria.
A petición de esos dos países, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abordó a puerta cerrada la situación de los miles de civiles que se han visto obligados a huir de Alepo y otras áreas del norte de Siria ante la ofensiva lanzada por el régimen con apoyo ruso.
El encuentro, nuevamente, sacó a relucir las profundas divisiones que existen en el Consejo, en vísperas de que el Grupo Internacional de Apoyo a Siria se reúna hoy jueves en Múnich (sur de Alemania) para intentar reanudar las conversaciones de paz de Ginebra.
"El régimen y sus aliados no pueden pretender que están tendiendo una mano a la oposición mientras con la otra están tratando de destruirla", dijo el embajador francés, François Delattre, a su llegada a la reunión.
Delattre insistió en que detener los "bombardeos indiscriminados" sobre Alepo y otras zonas no es un "favor" que se le pide a Damasco y a Moscú, sino que es su "obligación" bajo las leyes humanitarias internacionales y las resoluciones del Consejo de Seguridad.
El representante francés insistió en que unas "mejoras tangibles en la situación humanitaria son condición para una negociación política creíble".
Mientras, el embajador británico, Matthew Rycroft, defendió que Rusia debe dar respuesta a las "preocupaciones" que muchos tienen sobre sus actuaciones militares en apoyo del Gobierno sirio.
"Tienen la obligación de usar su influencia en el régimen de (Bachar) al Asad para un alto al fuego, lograr acceso humanitario y parar estos bombardeos aéreos", defendió Rycroft.
El Consejo de Seguridad recibió la última hora de la situación en torno a Alepo a través del jefe humanitario de la ONU, Stephen O'Brien, que en los últimos días ha advertido repetidamente del enorme peligro que vive la población civil, con miles de personas que han dejado sus casas y que en muchos casos se acumulan junto a la frontera turca.
"Lamentablemente los ataques rusos han sido una causa directa de esta crisis alrededor de Alepo", dijo a los periodistas el embajador neozelandés, Gerard van Bohemen, cuyo país es junto a España uno de los responsables del dossier humanitario sobre Siria en el Consejo de Seguridad.
Van Bohemen explicó que en la reunión solicitó una "pausa humanitaria" en Siria, que permita el suministro de ayuda a varias zonas sitiadas.
