El primer vicepresidente del Parlamento venezolano de mayoría opositora, Enrique Márquez, dijo ayer que la decisión del Supremo de suspender cautelarmente la investidura de tres de sus diputados no puede ser acatada por su bancada pues iría contra la voluntad popular y contra la Constitución.
"Esta decisión cautelar de la Sala Electoral (del Tribunal Supremo de Justicia, TSJ) (...) no la podemos acatar sencillamente porque estaríamos nosotros entrando en desacato entonces de algo que no vamos a hacer, que es el desacatar la voluntad popular y desacatar nuestra Constitución", dijo Márquez en una rueda de prensa.
El parlamentario, acompañado del presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, y del secretario ejecutivo de la alianza Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Jesús Torrealba, dijo que el Ejecutivo quiere plantear una "guerra de poderes" al solicitar al TSJ la nulidad de la nueva AN por haber investido a los diputados.
"Pareciera que el Ejecutivo, el partido de Gobierno, pretende responder a todas las actuaciones de la Asamblea con lo que se podría llamar, una guarimba (barricada) judicial, tratando de utilizar la fuerza política que tiene al controlar las salas del TSJ", afirmó Márquez.
La mayoritaria bancada opositora que se instaló el martes pasado, denunció, en este sentido, que el Gobierno trata de impedir las actuaciones de la nueva Asamblea Nacional que, según los resultados electorales del 6 de diciembre, quedó conformada por 112 diputados de la MUD y 55 del chavismo.
Márquez reiteró que su bancada no acatará la decisión del TSJ pues, el artículo 5 de la Constitución "establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo que la ejerce directamente", según lo previsto en las leyes, "e indirectamente mediante el sufragio".
