Tras casi cinco años de guerra en Siria, el Consejo de Seguridad de la ONU se unió ayer por primera vez en torno a una hoja de ruta para tratar de poner fin al conflicto en ese país.
Los 15 miembros del Consejo respaldaron una resolución basada en los acuerdos internacionales logrados el mes pasado en Viena y que prevé el inicio en enero de negociaciones entre el régimen y la oposición y el establecimiento de un alto al fuego.
Además, fija un plazo de seis meses para que las dos partes establezcan un Ejecutivo de transición y de 18 meses para la celebración de elecciones.
Aunque apenas incluye elementos nuevos con respecto a Viena, el texto simboliza el cambio de rumbo que, poco a poco, ha ido permitiendo a las potencias ponerse de acuerdo sobre unos principios básicos para tratar de acabar con la guerra.
"La resolución que acabamos de aprobar es un hito", dijo el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, que presidió la reunión y que recordó que por primera vez la comunidad internacional "ha sido capaz de unirse sobre una salida" al conflicto.
Para el otro gran responsable de la iniciativa, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, el acuerdo crea "una plataforma única para resolver el derramamiento de sangre sirio".
Antes de ir al Consejo de Seguridad, Kerry y Lavrov lideraron un nuevo encuentro ministerial para dar seguimiento al proceso iniciado en Viena.
