El Gobierno chino ha confirmado ayer que sus fuerzas de seguridad mataron a 28 supuestos terroristas con vínculos con organizaciones extremistas en el extranjero en la región noroccidental de Xinjiang, uno de los polvorines étnicos de China, en una operación que empezó en septiembre y acabó este mes.
El Gobierno ya anunció anteriormente que la policía de Xinjiang había conseguido un "magnífico resultado" tras una persecución de 56 días y que había capturado a supuestos terroristas, sin proporcionar más detalles. El Gobierno explicó que la persecución se centró en un supuesto grupo armado de que atacó una mina.
