Los líderes políticos y religiosos de Egipto trataron ayer de sacar a la población de su letargo con llamamientos a participar en masa en las elecciones legislativas, que se celebraron ayer en el extranjero y a partir de hoy en territorio egipcio.
Ante el desinterés mostrado por amplios sectores de la población, pese a que el país lleva tres años sin Parlamento, el presidente, Abdelfatah al Sisi, instó a "hacer colas frente a los colegios electorales" en la denominada "boda de la democracia".
Al Sisi, que se dirigió en especial a los jóvenes descontentos, alegó que una alta participación es necesaria para construir "un futuro luminoso para el nuevo Egipto" y afrontar "los desafíos" que amenazan al país.
En estas elecciones, las primeras tras el golpe de Estado protagonizado por Al Sisi contra el islamista Mohamed Mursi en julio de 2013, no concurre la principal fuerza política, los Hermanos Musulmanes -declarados grupo terrorista-.
Una gran parte de los candidatos son empresarios, militares y policías retirados, caciques locales y miembros del antiguo régimen de Hosni Mubarak, sin un ideario político claro pero fieles a Al Sisi. Se espera que los diputados elegidos, ante la debilidad de los partidos y el dominio de la Asamblea por candidatos individuales, se limiten a apoyar las políticas del presidente y a preocuparse por los problemas locales de sus circunscripciones.
También el mufti de Egipto, máxima autoridad religiosa musulmana, Shauqi Alam, pidió a todos los egipcios participar de "forma positiva y eficaz para completar el proceso de la estabilidad". "Estamos ante una etapa crítica y sensible y tenemos que tener en cuenta los intereses supremos de la patria", dijo el mufti, que apeló a la "responsabilidad colectiva".
Las elecciones, la tercera y última etapa de la hoja de ruta diseñada tras el golpe de Estado contra Mursi.
