El Salvador se enfrenta a una constante espiral de violencia que se evidencia en los al menos 67 homicidios entre el viernes y ayer, una situación que funcionarios y analistas atribuyen a una "guerra" entre el Gobierno y las peligrosas pandillas.
La cifra más alta de estos días se registró el domingo con unas 28 muertes violentas, 11 de ellos pandilleros muertos en enfrentamientos armados con agentes de la Policía y soldados.
