Egipto cuenta desde ayer con una nueva ley antiterrorista que endurece las penas, otorga impunidad a las fuerzas de seguridad y restringe la libertad de prensa, y que fue muy criticada por organizaciones civiles y el Colegio de Periodistas egipcio.
El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, ratificó esta legislación, que había ordenado redactar tras el asesinato del fiscal general del Estado, Hisham Barakat, a finales del pasado julio.
La norma, de 54 artículos, establece la pena de muerte o cadena perpetua para aquellos que funden, organicen o dirijan un grupo terrorista o tengan un alto cargo en el mismo, y un castigo mínimo de diez años de prisión para los que se unan a estas formaciones.
Por grupo terrorista, la ley define a "toda entidad o banda formada por, al menos, tres personas, en el interior o en el exterior del país y de cualquier nacionalidad, que tenga el objetivo de cometer crímenes terroristas o use el terrorismo como medio para lograr sus fines". En cuanto a los puntos relacionados con la libertad de expresión, la ley indica que toda persona que incite a la violencia o cometa un crimen terrorista por palabra, escritura o cualquier otro medio, de manera directa o indirecta, se enfrentará a un mínimo de cinco años de cárcel.
La prensa también se ve afectada de forma directa por el artículo 35, que condena la publicación de noticias que no sean "verídicas".
