El Gobierno Autónomo Municipal de Potosí quedó atrapado en medio de una enorme cantidad de personal entre quienes tienen ítem, los contratados y los consultores, los cuales consumen una buena parte del presupuesto de la institución, lo que afectó el proceso de consolidación de proyectos durante los cinco años caracterizados por el cambio de alcaldes y el cuoteo de espacios.
Tras asumir funciones como alcalde constitucional, Williams Roger Cervantes anunció que se implementará un proceso de reestructuración para tener una institución que cumpla con la población, que demanda proyectos destinados a mejorar sus condiciones de vida.
Remarcó que la ciudad de Potosí enfrenta un proceso de expansión acelerado y que las demandas de proyectos son muchas y variadas, pero en especial las referidas a agua, electricidad, alcantarillado y otros servicios considerados fundamentales para las familias.
En una entrevista con El Potosí, el alcalde destacó que ya están terminando los contratos firmados, los mismos que se están evaluando. Gran parte de ellos no serán renovados, salvo los relacionados con emergencias en salud, defensorías de la niñez y adolescencia y otras áreas que deben ser atendidas de forma inmediata.
Cervantes apuntó que se debe disminuir la cantidad de funcionarios, por lo menos en 500 durante esta gestión, y se apunta a no consolidar ese número de contratos este año.
“Nos encontramos en este proceso de reestructuración y el próximo año se va a presentar una nueva estructura con menos personal y mejores condiciones para atender la demanda ciudadana”, apuntó el burgomaestre.
Se conoce que los funcionarios contratados y consultores llegaron a 1.800 en años pasados, lo cual se debería a los procesos de cambio de alcaldes que generaron entornos de concejales y dirigentes que demandaron espacios laborales para sus allegados, muchos de los cuales habrían llegado a obtener beneficios de las contrataciones.
Existen denuncias en sentido de que concejales y dirigentes cobraron una especie de “diezmo” por gestionar espacios laborales, lo que habría generado divisiones y pugnas por el control del Ejecutivo municipal, al influjo de los procesos que enfrentó el titular, Johnny Llallí.
