Tras la promulgación del decreto supremo que establece la liberación del precio de los combustibles en la Villa Imperial se vive un clima de especulación de parte de algunos comerciantes de alimentos.
El sector más conflictivo es el de los abarrotes cuyos vendedores elevaron el precio hasta en un 70 por ciento lo cual generó la protesta ciudadana y el inicio de operativos de control de parte de la Intendencia Municipal.
El titular de esa repartición edil, Bladimir Martínez, anunció que día a día irán a los diferentes mercados y cetros de abasto para controlar el precio de los productos de la canasta familiar con la finalidad de que no exista especulación de parte de algunos malos vendedores.
Tras la promulgación del decreto supremo se pudo apreciar que el precio de un bidón de aceite que normalmente se comercializaba en 80 Bolivianos se vendió incluso en 110 lo cual constituye un delito frente a lo cual los miembros de la Intendencia Municipal se constituyeron en los mercados y los malo0s comerciantes cerraron las tiendas.
