Fue el presidente Rodrigo Paz quien acuñó la etiqueta de “Estado cloaca” para referirse a un gobierno dañado en exceso y, a la luz de los hechos, eso también puede aplicar para la Alcaldía de Potosí que está hundida en el fango de los procesos judiciales incluso desde tiempos de René Joaquino.
Hace casi 10 días, la Alcaldía cayó a su nivel moral más bajo al cambiar alcalde por quinta vez en un año, algo que no se ha registrado en toda la historia municipal, y los protagonistas del sainete son los integrantes del actual Concejo Municipal. Además, el alcalde destituido, Waldo Pórcel, incluso fue aprehendido la anterior semana para someterlo a una audiencia de medidas cautelares por el bullado caso de los regalos de pines y medallas de plata.
Pero, como la ciudadanía potosina sabe, ese no es el único caso en un Concejo Municipal que se ha caracterizado por denuncias y contradenuncias y constantes cambios en la correlación de fuerzas. Las pugnas han dejado en claro que la causa para las peleas son el control del manejo de personal porque, según dijo, con todas sus letras, el director de Recursos Humanos, Germán Jorge, los concejales llegan a tener “cupos” en la Alcaldía, lo que equivale a decir que se les asigna una determinada cantidad de cargos, dependiendo de quién esté ejerciendo el cargo de alcalde. Eso ha determinado que el Concejo se divida ya no en bancadas, sino en dos grupos, que son los que están permanentemente confrontados.
DECENAS
Las pugnas datan desde los tiempos de René Joaquino, cuando las concejalas de su propia bancada llegaron a enfrentarse, muchas veces por razones personales. En la actual legislatura, las concejalas se han enfrentado al extremo de forjar verdaderas enemistades y denunciarse entre ellas. La perjudicada es la Alcaldía porque muchas gestiones que estaban en marcha se paralizaron cuando hubo cambios en las directivas de comisiones. Como ejemplo, Reyna Menacho no prosiguió con las gestiones de Mirtha Guzmán cuando asumió la presidencia de la Comisión de Cultura, y prefirió asumir su propia agenda.
