Anoche, Uncía estuvo marcada por el estruendo de disparos que rompieron la calma en la “playa del chófer”. Vecinos y choferes, alertados por el intento de robo de un vehículo, reaccionaron de inmediato y lograron capturar a uno de los dos sospechosos. El otro consiguió escapar entre las sombras.
Pero lo que comenzó como un acto de defensa vecinal pronto se transformó en un episodio de justicia comunitaria. Una turba enfurecida, negándose a entregar al detenido a la Policía, lo trasladó a la Zona 11. Allí, rodeado por centenares de personas, el hombre aparece en videos suplicando por su vida, mientras es interrogado por los pobladores sobre su presunta participación en una cadena de robos en el norte de Potosí.
La tensión crece con cada minuto. La Policía permanece a la expectativa, sin poder intervenir ni rescatar al sospechoso, retenido en medio de una multitud decidida a hacer justicia por sus propias manos.
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