El sospechoso por la muerte violenta de Sonia Espinoza Mamani, de 22 años, ha sido plenamente identificado por el Ministerio Público y la Policía y, agravando su situación jurídica, se ha dado a la fuga con el presunto propósito de evadir la acción de la justicia.
Según los datos que cursan en el cuaderno de investigaciones, el sospechoso es el enamorado de Sonia, cuya identidad se mantiene temporalmente en reserva; puesto que ella salió a encontrarse con él en fecha 19 de septiembre recién pasado. La familia de la víctima tenía ese antecedente y por eso es que no reportó su ausencia de inmediato.
Algo pasó entre Sonia y el sospechoso para que este último la haya agredido al extremo de quitarle la vida. Aunque el cuerpo fue encontrado en estado de descomposición, eran visibles los hematomas en el rostro. Angustiado, el padre de la muchacha denunció que, cuando le mostraron el cadáver, para el reconocimiento legal, comprobó que le habían reventado la cabeza.
A sabiendas de quién era el enamorado, la familia proporcionó su nombre, pero cuando los policías fueron a buscarlo a su domicilio, no lo encontraron y nadie supo dar razón de su paradero. Uno de los investigadores dijo que las fugas son indicios de culpabilidad ya que, si el sospechoso no tiene nada que temer, podría hasta presentarse voluntariamente a declarar para informar dónde estuvo a la hora en que se cometió el feminicidio.
Si el sospechoso no es aprehendido en el transcurso de las próximas horas, se procedería a su identificación con el fin de facilitar su búsqueda.
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