ENTRADILLA:El Potosí
No solo hubo un “Petardo”, sino dos. El primero falleció en noviembre de 2024 y el segundo le siguió el 25 de agosto, como sucedía en aquellos días en que Potosí hacía escuchar sus protestas en La Paz.
“Petardo” era un perro mestizo que se plegó a la caminata de cívicos que marchó a pie hasta La Paz para plantear las demandas del pueblo potosino. Se hizo famoso por su reacción jubilosa ante los petardos de los manifestantes en la sede de gobierno y, particularmente, porque atrapó gases lacrimógenos en su hocico y los alejó de los marchistas. Conmovidos por eso, los potosinos lo mantuvieron con ellos y se lo llevaron hasta la Villa Imperial.
Pero en los videos aparece otro perro, uno más pequeño, pero mestizo y parecido a aquel. No reaccionaba igual ante los explosivos, pero seguía al otro perro como un amigo fiel. Pasadas las protestas, los cívicos retornaron a Potosí con los dos y fueron recibidos como héroes.
Ya en Potosí, el primer perro, al que se había bautizado como “Petardo”, fue entregado a la familia de Enrique Gutiérrez mientras que el segundo, a quien por asociación de ideas también se llamaba de esa forma, fue cedido en adopción a la presidenta de la Asociación Protectora de Animales Potosí, Alba Quispe. Cuando su familia se hizo cargo también de este can, se decidió respetar el nombre con el que llegó, “Petardo”, pero, en respeto a su personalidad propia, lo llamaron “Petitas”.
Los dos vivieron alrededor de diez años después de los sucesos de 2015. El “Petardo de los petardos” murió en noviembre de 2024 y el segundo dejó este mundo ayer. En ambos casos, sus familias adoptivas prefirieron no publicitar los decesos, pero, en el caso del segundo, los vecinos de Quispe comenzaron a publicar su foto en las redes, desatando el interés ciudadano.
Los dos perritos demostraron una lealtad que es muy rara encontrar en los seres humanos y eso los hicieron merecedores del cariño de sus familias que prefirieron alejarlos de los manejos políticos. Aunque son dos, la gente los mantiene en el imaginario popular como uno solo, un leal, consecuente y valiente “Petardo” que acompañó la protesta de los potosinos y se queda en el corazón de todos no solo como un recuerdo sino como parte de la historia reciente traducida en cuadros y una estatua en el barrio de San Roque.
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