El servicio de “rapiditos” entre Sucre y Potosí, aunque permite viajes rápidos, se ha convertido en un riesgo constante debido al exceso de velocidad y la falta de regulación. La Policía de Tránsito reporta un alto número de accidentes en esta ruta, en su mayoría provocados por la imprudencia de los conductores que, al manejar vehículos pequeños, exceden los límites de seguridad.
Más allá del peligro en carretera, los pasajeros enfrentan un servicio caótico y sin supervisión. Las empresas aumentan los precios de los pasajes sin justificación, llegando a cobrar hasta Bs 100 por viaje. Además, los conductores, que al principio insisten en captar pasajeros, muchas veces se niegan a llevarlos hasta su destino final, obligándolos a tomar otro transporte.
El problema se agrava porque ninguna autoridad ejerce control. Al ser un servicio que opera entre dos departamentos, escapa a la fiscalización de las gobernaciones y alcaldías, y el Viceministerio de Transportes, que debería regularlo, prácticamente no interviene.
