El drama y la desesperación persiguen a las familias que perdieron a sus seres queridos en trágicos accidentes en Potosí. Más allá del dolor, enfrentan un nuevo tormento: la burocracia y las trabas que impiden cobrar el Seguro Obligatorio Contra Accidentes de Tránsito (SOAT).
El abogado Harol Cabezas ha puesto sobre la mesa una pregunta inquietante y abrió el debate: ¿A quién realmente beneficia el SOAT? Según el jurista, el proceso para acceder a la indemnización o cobertura médica es un verdadero calvario. “Nos obligan a pagar el seguro cada año, pero cuando se necesita cobrar, nos enfrentamos a trámites innecesarios que buscan evitar el desembolso”, denunció.
Las quejas apuntan directamente a UniVida, la aseguradora encargada de administrar el SOAT, que estaría obstaculizando el pago de indemnizaciones a los dolientes de las víctimas fatales de accidentes en Potosí.
La normativa establece que, en caso de fallecimiento, la familia de la víctima debería recibir 22.000 Bolivianos, mientras que para un herido se contempla un monto de Bs 24.000. Sin embargo, en la práctica, las sumas entregadas resultan insuficientes para cubrir los gastos médicos en caso de los heridos, y en muchos casos, los trámites burocráticos terminan negando el acceso a estos recursos.
"Son múltiples víctimas fatales", enfatizó Cabezas, criticando que el seguro impone restricciones como la obligación de reportar el accidente en un plazo de 15 días para acceder a la indemnización. "Si una persona no lo hace en ese tiempo, simplemente pierde el beneficio", lamentó.
Pero más allá de los obstáculos, hay una pregunta que nadie responde: ¿Dónde terminan los excedentes del SOAT? Cada año, millones de bolivianos pagan por este seguro, pero el 70% de lo recaudado sigue siendo un misterio. “No sabemos a dónde va a parar ese dinero. ¿A quién beneficia?”, cuestionó el abogado.
Desde el sector médico, advierten que los montos asignados para la atención de heridos no cubren la totalidad de los tratamientos. Fracturas, lesiones de columna y cirugías complejas requieren insumos y procedimientos costosos que superan con incremento la cobertura del seguro.
Ante esta realidad, Cabezas plantea que el SOAT debería aumentar las indemnizaciones. Según su propuesta, la cobertura por fallecimiento debería elevarse a $us 5.000 o $us 6.000. Pero más allá del incremento, la principal incógnita sigue sin respuesta: ¿A dónde van los millones que no se desembolsan? ¿El SOAT debería cubrir todo el tratamiento de una persona herida?
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