El Departamento de Potosí enfrenta una severa crisis hídrica que está empujando a sus autoridades a medidas desesperadas. Municipios enteros, al borde del colapso, comienzan a coordinar acciones conjuntas con el legislativo para declarar la emergencia debido a la escasez de agua.
Paulina Pérez, alcaldesa de Caripuyo no ocultó su preocupación al admitir que el 50% de la población de su municipio ya enfrenta problemas críticos de abastecimiento de agua. "Nos estamos quedando sin opciones", confesó, explicando que actualmente utilizan un carro cisterna, donado por el Gobierno, para llevar el agua a las comunidades más afectadas.
Sin embargo, ese alivio temporal viene acompañado de altos costos, ya que mantener en funcionamiento la cisterna requiere un gasto constante en diésel, recursos que las arcas municipales ya no pueden sostener por mucho tiempo.
