Desde 2006 hasta 2021 la inversión privada en la minería ha superado a la inversión pública, salvo durante tres años, de ahí la importancia que tiene para las regiones y el país la ejecución de recursos de las empresas privadas.
El analista y expresidente de la Comibol, Héctor Córdova, señaló que el factor determinante para hacer sostenible la actividad minera es el descubrimiento de nuevos yacimientos.
“El proceso de exploración es altamente costoso, por esto las cooperativas mineras, prácticamente, no hacen inversión. El Estado, en este rubro, tampoco puede arriesgar grandes cantidades porque los resultados son inciertos y el capital no es abundante en las arcas nacionales. Entonces, la sostenibilidad de la minería está en manos del sector privado”, resaltó.
Añadió que salvo en tres años, la inversión privada ha superado a la pública y sólo hubo una empresa que invirtió en exploración sin tener asociada una operación de explotación. El año 2008 fue el pico de inversión privada extranjera 477,8 millones de dólares. La inversión pública en 2018 llegó a 188,7 millones de dólares y fue la más alta, según datos del Ministerio de Minería.
Entre el 2010 y el 2012, el grupo coreano Kores exploró Corocoro, pero los resultados no respaldaron una gran inversión que se había planificado para explotar cobre. Hasta el 2012, South American Silver exploró Malku Khota y sus resultados eran interesantes.
“Después de varios años, New Pacific Metals mostró los resultados de su trabajo de exploración en Colavi y emprendió otras labores similares en Carangas y La Paz; estas últimas las paralizaron; pero, tanto en Colavi como en Carangas, han anunciado buenos yacimientos y, se ve que tiene la intención de continuar con la fase de explotación”, destacó Córdova.
Por otra parte indicó que la Minera San Cristóbal había anunciado, al comenzar 2020 que habían explorado otra área, esta vez de óxidos, donde encontraron buenos resultados. El nuevo yacimiento tendría una duración de varias decenas de años.
“En los últimos dos años se fueron Sumitomo, Glencore, Orvana. Esto, sin duda, proyecta una imagen extraña en el contexto internacional, poco atractivo para capitales importantes. Esas empresas fueron sustituidas por otras más pequeñas, con menos capital; pero, al mismo tiempo, más accesibles para el contexto local”, precisó.
De acuerdo con el analista, la bajada de las cotizaciones internacionales de la plata y del zinc han mermado las posibilidades de las empresas que sustituyen a las grandes porque sus costos de realización son mayores y no pueden distribuirlos entre otros miembros del consorcio. Deben desarrollar ideas innovadoras para no pasar sobresaltos asociados a la volatilidad de los precios.
“Cuando, a pesar de esas limitaciones, hay capitales que llegan al país para explorar áreas mineras, las señales son positivas y generan esperanza en la sostenibilidad de la actividad minera y en el futuro del sector. Una empresa que genera 500 empleos directos puede generar 5 veces más de empleos indirectos si se maneja estratégicamente el aporte local”, recalcó.
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