No hay espacio para un interno más. La cárcel de San Miguel de Uncía fue construida para 80 internos, pero hoy en día hay más de 200 privados de libertad que viven en completo hacinamiento.
La sobrepoblación penitenciaria obligó a los internos a asumir medidas de presión que van desde el impedimento de ingreso de nuevos internos al penal y una huelga de hambre.
En caso de que no sean escuchados por las autoridades de régimen penitenciario, los privados de libertad anuncian radicalizar sus medidas de presión.
La Defensora del Pueblo en Potosí, Jaqueline Alarcón, afirmó que el hacinamiento en la cárcel de Uncía es más del 150 por ciento y la vulneración de los derechos humanos de los privados de libertad es constante.
Confirmó que los internos se sublevaron y anunciaron que no permitirán más el ingreso al recinto penitenciario de personas que infringieron la ley.
"Son espacios bien reducidos donde muchas personas (duermen) en el suelo. Tienen sus camas debajo de los mismos catres. Estamos hablando de ocho a nueve personas en una celda de 4 X 4. Son ambientes realmente pequeños", declaró.
Alarcón dijo que se están vulnerando los derechos de los privados de libertad porque inclusive no tienen acceso al agua ni alcantarillado.
