Métodos violentos: esos son los que utilizó un grupo de dirigentes de Colchani para obtener beneficios económicos de cuatro de los seis hoteles de sal existentes en el Salar de Uyuni.
La violencia se advirtió en la pasada Semana Santa, cuando los dirigentes, apoyados por grupos de personas, bloquearon el acceso a esos hoteles e impidieron la entrada y salida de los turismos, muchos de ellos extranjeros, cumpliendo la amenaza que lanzaron cuando los propietarios no accedieron al pago de 35.000 dólares que sería la suma acumulada en los últimos años.
La propietaria que reveló esa exigencia, Hilda Terceros, del hotel Cristal Samaña, fue prácticamente arrinconada por los dirigentes de los bloqueadores para hacer una rectificación pública que fue difundida in extenso por un medio de Uyuni.
Según ina investigación que reaiza este diario, en este conflicto aparecen los nombres de algunas personas, que son las que recibieron los pagos de los dueños de los heteles de sal, pero se desconoce si el dinero percibido llegó a Colchani y si se rindió cuentas pormenorizadas de su eso.
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