Con hoy, lunes 21 de noviembre, se cumple 17 días que el cuerpo de José Luis Flores continúa desaparecido en el interior de la mina Valeriana. El comandante departamental de la Policía, coronel Roque Arraya, informó que el nivel del agua en la laguna subterránea del yacimiento subió y el rescate se hace dificultoso.
Negativo fue el trabajo de búsqueda de los bomberos desde que cayó al rajo del socavón de plata. José Luis entró a trabajar el viernes 4 de noviembre y, desde ese día, no salió más.
El jefe policial afirmó que su personal extremará esfuerzos para realizar todo lo posible para rescatar el cuerpo del minero, pero admitió que las condiciones no son las más óptimas para ese efecto.
Recordó que a un principio el socavón estaba lleno de bochorno (gases tóxicos) pero con ayuda de compresoras se logró ventilar el área donde cayó el trabajador. Desde ese entonces los trabajos de rescate fueron frecuentes e incluso emplearon diferentes métodos para que el cuerpo flote, pero no se consiguió nada.
La mina Valeriana está ubicada en la comunidad de San Lorenzo, camino Potosí – Tarija, distante a 25 kilómetros de la ciudad de Potosí.
Cuando encontraron el guarda t’ojo todo apuntaba a que encontrarían el cuerpo; sin embargo, ese objetivo se diluye día que pasa.
“Usaron una barra de fierro para ubicar y sentir el cuerpo. Estamos a la espera que haya un resultado”, dijo.
El jefe policial afirmó que continuará el trabajo en el socavón minero y augura que en las próximas horas puedan rescatar el cuerpo.
Las casi tres semanas de esfuerzo de los bomberos no surtieron efecto y esperan que esta semana se logre con el objetivo de rescatar el cuerpo.
Entre tanto, la familia del trabajador clama que continúe el trabajo de rescate porque tiene la esperanza de que encontrarán el cuerpo de José Luis. Dos menores de edad quedaron en la orfandad y, ahora, la mamá se convierte también en papá tras la tragedia que llegó a su familia. Aún tienen la esperanza de que el cuerpo sea rescatado de las profundidades.
Tragados por el cerro
El 20 de septiembre de 2017, Los hermanos Ever y Willy Choque, de 19 y 23 años, respectivamente, fallecieron aplastados tras el hundimiento del Cerro Rico de Potosí en la mina Relámpago y aún sus cuerpos no fueron rescatados jamás.
Las labores de rescate se extendieron por más de un mes donde incluso usaron maquinaria pesada para remover la carga e ingresar hasta el lugar donde estaban atrapados.
Los dos jóvenes mineros fueron a trabajar con el objetivo de realizar el carguío de mineral a los volquetes, según sus compañeros de trabajo.
La familia Choque Santos fue comunicada el de octubre sobre la suspensión de las labores de rescate de Ever y Willy en el área de hundimiento por motivos estrictamente de seguridad.
El comité interinstitucional definió la paralización de la búsqueda de los desaparecidos. En resumen, las tareas de rescate se suspendieron de manera definitiva.
Ese hecho conmocionó a la población en general porque los cuerpos jamás fueron rescatados.
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