“En su alegato inicial, Chile sostuvo que las aguas del Silala son un curso de agua internacional, por lo que tiene derecho al uso que realiza actualmente de las mismas”: así resumió el embajador de Bolivia ante los Países Bajos y agente de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, Roberto Calzadilla, el planteamiento de Chile al iniciarse los alegatos ante ese tribunal. Lo sorprendente es que enseguida dijo que “a lo largo de este proceso que lleva años de desarrollo, Bolivia sostuvo, primero, que el Silala es un curso de agua internacional artificialmente mejorado, que nace en Bolivia de varios manantiales y fluye aguas abajo".
Como dice el propio Calzadilla, Santiago maneja el argumento de “curso de agua internacional” que es prácticamente lo mismo que “río internacional”. Si un recurso natural es de un país, entonces no es internacional porque internacional significa “perteneciente o relativo a dos o más naciones”. Si las aguas del Silala son internacionales, entonces también le pertenecen a Chile y eso es exactamente, lo que dijo el embajador de Bolivia ante los Países Bajos en un video que fue publicado en las redes sociales de la Cancillería Boliviana.
ARGUMENTO CHILENO
En su intervención en el inicio de la fase de alegatos orales en el juicio por las aguas del Silala en la CIJ, la agente chilena ante La Haya, Ximena Fuentes, reconoció que las aguas del Silala fueron canalizadas por una empresa privada y que ese país ofreció no poner ninguna objeción en que Bolivia destruya esas obras.
Fuentes ratificó la postura de su país al señalar que las aguas del Silala corresponden a un río internacional; sin embargo, también reconoció que las obras civiles se encargaron de dirigir su curso hasta territorio chileno.
“En 1908, el Gobierno de Bolivia otorgó una concesión a esta empresa en relación con el uso de aguas del Silala para suministrar agua a las locomotoras de vapor que operaban en la línea férrea de Antofagasta a La Paz, después que Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB) obtuviera estos permisos se realizaron obras hidráulicas y se excavaron canales de agua a lo largo del río Silala en territorio boliviano y también chileno. Bolivia rescindió esta concesión en 1997 desde entonces la empresa FCAB opera solo con la captación de territorio chileno”, dijo.
Fuentes, además, refirió que su país ofreció como solución, sin obtener respuesta, reconocer que ambas partes tienen derecho al uso equitativo y razonable del Silala y que Bolivia puede desmantelar los canales como le parezca oportuno. “No fue Chile el que autorizó la construcción de los canales ni pide que se conserven”, destacó.
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