Pobladores del norte de Potosí exigen al Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez la implementación del hospital de segundo nivel en el municipio de Ocurí, provincia Chayanta del Departamento de Potosí.
Las obras están acabadas y, hoy, esa infraestructura es un “elefante blanco”. El costo del proyecto fue de 70 millones de Bolivianos y solo falta el equipamiento para su funcionamiento para la atención de pacientes.
Los pobladores consideran que esa infraestructura puede servir incluso para que los pacientes de la COVID-19 puedan recibir su tratamiento en este tiempo de pandemia. El proyecto ya debió ser entregado, pero, por la emergencia sanitaria, se pospuso el acto; sin embargo, el actual Gobierno desconoce de la infraestructura hospitalaria que puede ser puesta al servicio de la población.
El hospital tiene implementado los servicios básicos y está lista para ser utilizada. De acuerdo con el detalle entregado a El Potosí la infraestructura sanitaria tiene una cocina, lavandería, gas, planta de tratamiento de aguas residuales, agua potable, electricidad, calefacción, tratamiento de aire, gases médicos, equipo de voz y datos, además de agua fría y caliente las 24 horas.
Otra de las infraestructuras que hoy se constituye en “elefante blanco” es el hospital de Llallagua. Estos centros sanitarios están dentro de la norma de caracterización de hospitales para que cumplan con las condiciones de funcionamiento. El hospital de Llallagua es casi de tercer nivel porque cuenta con varias especialidades. En Llallagua fueron invertidos 120 millones de Bolivianos en infraestructura y equipamiento, y en Ocurí la inversión alcanzó los 70 millones de Bolivianos.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
