Cotagaita sufre la mayor tragedia de los últimos años. Una imponente riada destruyó casas, se llevó vehículos y los cultivos fueron dañados en cien por ciento por el fenómeno.
El severo fenómeno natural ocurrió ayer, al promediar las 9:00. Una torrencial lluvia de aproximadamente dos horas casi devasta la tierra chicheña. El agua turbia bajó del cerro Chorolque y el caudal del río aumentó. Los defensivos, de dos metros de altura, no protegieron a las casas de los habitantes. Las turbulentas aguas las destrozaron como casas de papel y una mayoría está inundada. El lodo en los inmuebles llegó a los dos metros al interior.
Todo el esfuerzo económico de muchas familias, de años de trabajo, para construir un inmueble fue devastado simplemente en minutos. Los llamados de auxilio de los pobladores desesperados fueron el común denominador. Muchos usaron las redes sociales para publicar imágenes y videos para pedir ayuda.
Exasperado y sollozando, el alcalde de la capital de la provincia Nor Chichas del Departamento, Macario Navarro, contó al gobernador Omar Veliz lo que estaba ocurriendo en su municipio.
“(El río) se lo está llevando todo el pueblo, las calles, se los está llevando la plaza, hermano gobernador. La gente está por comerme”, relató el ejecutivo, llorando por lo que ocurría.
La gente reaccionó contra el ejecutivo porque supuestamente había pedido aumentar los defensivos para evitar este tipo de contingencias. “Quiero que nos mande máquinas; gobernador, por favor”, imploró. Se le escuchó al alcalde desesperado y no paraba de llorar al momento de hablar con el gobernador, a través de un contacto telefónico.
Veliz ordenó el despliegue inmediato de las fuerzas combinadas porque se trataba de una emergencia. “Me he preocupado cuando el alcalde llama llorando y considero que es grave la situación”, dijo la autoridad al emprender el viaje a la tierra chicheña.
En contacto con El Potosí, el dirigente sindical de los trabajadores campesinos de la región sur, Abel Cala, relató lo que ocurría en ese instante. “Compañero, (el agua) se lo está llevando todo. Todo se lo está llevando. Tenemos un desborde total del río. Tenemos como más de cien viviendas afectadas y hay también desaparecidas”, señaló.
El dirigente se oía desesperado e impotente porque por momentos su voz se entrecortaba y eso hacía presumir la magnitud del desastre natural. Y fue así.
De acuerdo con el boletín informativo del ministerio de Defensa, el evento natural inundó a 150 viviendas, de las que 35 fueron afectadas y 20 destruidas.
