El Potosí lo evidenció ayer: el Concejo Municipal se ha dividido en dos grupos claramente diferenciados que ahora se acusan mutuamente de vulnerar su normativa interna. Ambos intentaron ayer llevar adelante dos tipos de sesiones y, finalmente, ninguno lo logró.
Uno de los grupos es el oficialista; es decir, aquel que respalda al alcalde Luis Alberto López. Está integrado por el presidente electo, José Luis Murillo (MNR); el vicepresidente, Carlos Carmona (UN), y los concejales Desiderio Copa (MAS), Eloy Relos, Olga Vilacahua y Basilia Apacani, todos de Potosí MOP.
El grupo opositor está integrado por la presidenta saliente, Cledy Ruiz; la secretaria saliente, Elizabeth Ugarte, y Victorina Soto, todas elegidas en las listas del MAS; Azucena Fuertes y Susana Laura, de Unidad Nacional (UN).
Ambos grupos intentaron sesionar ayer. El oficialista intentó instalar la sesión ordinaria para elegir comisiones a las 08:30 pero no pudo hacerlo ya que Ruiz, que estaba en la testera desde muy temprano, se levantó y cerró el ingreso al hemiciclo. José Luis Murillo solo atinó a declarar cuarto intermedio.
El grupo opositor se reunió a las 16:00 pero, como solo llega a cinco concejalas —pues todas son mujeres— no reunió quórum así que volvió a citar para las 08:30 de hoy. Ruiz se dirigió especialmente a Basilia Apacani para pedirle que asista y haga quórum.
Azucena Fuertes, que calificó lo sucedido como acoso político, dijo que las acciones del bando de Murillo son ilegales y señaló que se trata de un grupo de amigos que en ese momento se reunía en la oficina del vicepresidente. Este diario, que transmitía todo en directo, fue a verificarlo y encontró allí a cinco de ellos. Solo faltaba Copa.
Ahora el conflicto es la legalidad. Las opositoras dicen que la reinstalación de la sesión preparatoria fue ilegal mientras que los oficialistas analizan la posibilidad de demandar a Ruiz por haber cerrado el ingreso al salón de sesiones.
