La minera San Cristóbal, de la empresa Sumitomo, retomó ayer las operaciones de extracción y tratamiento de minerales complejos en su yacimiento ubicado en el municipio de Colcha K, tras haber superado un paro laboral que duró 22 días.
Los trabajadores retomaron las labores tras retornar de la ciudad de La Paz donde se movilizaron exigiendo el cumplimiento de un laudo arbitral que les daba la razón en el pago de horas extraordinarias y dominicales.
Tras una larga negociación entre la empresa y los dirigentes de los trabajadores, se firmó un acuerdo en el que la empresa se compromete al pago de un bono de 35.000 Bolivianos y el incremento adicional de 0.5 por ciento al 4 por ciento otorgado esta gestión.
El 17 de agosto pasado comenzó el conflicto porque los trabajadores decidieron iniciar un paro y movilizarse a La Paz para demandar el cumplimiento de un laudo arbitral que lograron en un juzgado de la ciudad de Uyuni.
NORMALIDAD
Ayer, las actividades de extracción de carga en los yacimientos Jayula y Tesorera (sistema open pit) fueron normales después de 22 días de paro y la planta de concentración volvió a triturar la carga y recuperar los contenidos de zinc, plomo y plata.
La propia empresa informó que la planta tiene una capacidad de producción nominal de aproximadamente 52.000 toneladas de mineral seco por día. Funciona 24 horas al día, 365 días al año, excepto en algunos días planificados para el mantenimiento rutinario.
CRÍTICAS
El proyecto minero ubicado en el sudoeste potosino es el mayor del país, no solo por la inversión inicial que es de 1.800 millones de dólares, sino también por la magnitud de su yacimiento.
Organizaciones ambientales cuestionan el proyecto alegando que el lixiviado de minerales consume 600 litros de agua segundo mientras que la empresa señala que eso no es cierto ya que una gran parte del agua que se usa en el proceso de recuperación de los minerales sería producto de la recirculación y que unicamente se incorpora un pequeño volúmen al circuito.
