No es una piedra en el zapato sino peor: está en la veredad, en una estrecha acera, así que obstaculiza el tránsito de las personas.
Esto que podría interpretarse como un atentado a la libertad de circulación, consagrado en la Constitución Política del Estado, no lo hizo un vecino descuidado sino la mismísima Alcaldía.
Los vecinos que acudieron a El Potosí explicaron que la piedra es el resultado de los trabajos de asfaltado de la calle Bustillos, que terminaron en febrero de este año, porque la sacaron de las excavaciones, la llevaron hasta allá y no la levantan desde entonces.
Además, el constante paso de maquinaria pesada para el asfaltado dañó el enlosetado y lo dejó "como teclas de piano". Desde febrero piden que la piedra se mueva pero no obtienen resultados. Para colmo, un cable que cuelga por el lugar le agrega más elementos para mirar a ese sector de la ciudad con una apariencia apocalíptica.
Definitivamente, una piedra en muchos zapatos...
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