“Mátenlos, no los hagan sufrir”. Así suplica en quechua una de las personas que presenció la muerte de dos jóvenes, de 17 y 19 años, que fueron apedreados y posteriormente quemados en el municipio de Uncía.
Así se escucha en el video que fue publicado en las redes sociales, donde se ve a los jóvenes agonizando en un pastizal con el dorso descubierto. De los miembros inferiores de ambos se ve saliendo humareda producto probablemente del fuego que les prendieron.
Antes de que eso sucediera también, en otro video, se observa extrema violencia contra los acusados de robar un vehículo. Los comunarios levantan piedras y las arrojan sin piedad contra la cabeza de ambos. Inclusive, uno de los pobladores lleva una enorme piedra para rematarlo a uno.
Los fallecidos fueron identificados como Alex Q., de 19 años, y José L.I.C. de 17 años. A ambos les acusaron de supuestamente robar un vehículo sin placas el martes 20 de noviembre.
De acuerdo con el informe al que accedió el Potosí, los jóvenes se hicieron pasar por compradores del automóvil tipo Noah.
El propietario accedió a que hicieran la prueba conduciendo el vehículo. En ese ínterin, el dueño fue llevado a un descampado, lugar donde pretendieron asfixiarlo.
“Como gallina querían ahorcarme”, relata en quechua el dueño del vehículo a una de las emisoras de Uncía. Y posteriormente gritó: “¡me están robando, me están robando!”.
Es ahí, según el relato, que comunarios e inclusive personal policial aprehendieron a los jóvenes y fueron llevados a celdas en esa región norte del departamento de Potosí.
Posteriormente, ayer, miércoles 21 de noviembre, la turba ejerció presión para que el Ministerio Público tome las declaraciones de los jóvenes frente a la población. Eso ocurrió al exterior del centro penitenciario.
“Cuando la Fiscalía tomaba los testimonios en las afueras de la cárcel, de repente se desató la violencia contra autoridades de la Policía, el Defensor del Pueblo y el Ministerio Público”, dice el reporte de Erbol.
La fiscal Mónica Correa indicó que la Policía intentó resguardar la vida de los muchachos incluso con gasificación, pero los comunarios reaccionaron y dejaron a las autoridades con heridas. Ella incluso fue agredida con piedra.
También el representante del defensor del Pueblo en Uncía, Gabriel Colque, resultó herido por las piedras que usaron los pobladores.
Los policías habrían usado agentes químicos para dispersar a la gente pero, al parecer, no lograron ese objetivo.
Al menos, cinco policías fueron heridos por las piedras que lanzaron, cuyos diagnósticos médicos son policontusos. Además, se informó sobre daños materiales en la puerta de acceso y torres de control del recinto penitenciario de San Miguel de Uncía. Los cuerpos de los fallecidos, según el reporte, fueron llevados a la morgue del Hospital Madre Obrera, del municipio de Llallagua. Se desconoce de qué comunidad o de qué departamento eran ambas víctimas.
Ayer, el subcomandante departamental de la Policía, coronel Williams Villa, avanzó al lugar y confirmó el deceso de las dos personas y anunció que abrirán una investigación sobre el luctuoso hecho. Una comisión de fiscales investigará el hecho.
Pronunciamiento defensorial
El Defensor del Pueblo, David Tezanos Pinto, tras un crimen tumultuoso por apedreamiento en Uncía, Potosí, se victimó a dos personas, una de ellas un menor de edad, exhortó al respeto a la vida y denunció que vanos fueron los intentos de las autoridades policiales y defensoriales presentes para evitar la violencia.
