El obispo de la Diócesis de Potosí, monseñor Ricardo Centellas, y miembros de la Conferencia Episcopal de Bolivia, consideró que las cárceles del país no son centros de rehabilitación; al contrario, son –dijo– penitenciarias de especialidad delictiva.
“Estos centros, no son centros de rehabilitación, es todo lo contrario. Son centros donde se especializan en acciones antisociales y eso no conviene para nuestro país”, afirmó.
Cuestionó que las personas privadas de libertad vivan en condiciones infrahumanas y las consecuencias para los detenidos son terribles que contradicen con los derechos humanos.
“Nos preocupa y es lamentable”, dijo y luego reprobó lo ocurrido en Palmasola, donde hubo muertos y heridos.
“Requisa sí, pero muerte no. Se debe respetar los derechos humanos (en las cárceles), no hay derecho para matar”, dijo.
“Nuestros recintos penitenciarios dejan mucho que desear, hay hacinamiento y retardación. El 80 por ciento no tiene sentencia, así no pueden estar. Corren mucho peligro”, complementó.
El obispo de Potosí dijo que el 80 por ciento de los internos en las cárceles del país no tienen sentencia ejecutoriada y solo están en calidad de detenidos preventivos por la falta de efectividad de la justicia.
CANTUMARCA
El hacinamiento en el sistema penitenciario de Cantumarca alcanzó una cifra récord. La sobrepoblación llegó al 250 por ciento, hay un exceso de 390 personas privadas de libertad. La infraestructura fue construida solo para 150 presos.
