La crisis de gobernabilidad, que se hizo patente en varias oportunidades en el Concejo Municipal, se profundizó con el pedido de renuncia de la directiva y, posterior, renuncia de Elizabeth Ugarte.
Durante una larga sesión en la que se analizaba el pedido de incremento del bono de té de los trabajadores, surgieron denuncias de malos tratos a empleadas del ente deliberante, por lo que el sindicato demandó que Ximena Prieto presente una disculpa.
La denuncia de los trabajadores abrió el debate respecto a una supuesta mala conducción por parte de Ximena Prieto y Azucena Fuertes y, poco a poco, siete concejales pidieron que renuncien a sus cargos.
Primero, Azucena Fuertes y luego Ximena Prieto, se defendieron señalando que estaban frente a un intento de desestabilización de parte de los concejales que no lograron ser parte de la directiva e incluso se anunció que se presentaría una demanda por acoso político.
Eloy Relos, José Luis Murillo, Olga Vilacahua, Desiderio Copa, Cledy Ruiz, Luis Alberto López y Marcelino Vedia pidieron que se consolide la renuncia de la directiva, pero Azucena Fuertes, planteó que todos (los 11 concejales) renuncien para dar paso a sus suplentes porque todos habrían fallado a la población que les eligió.
Esa propuesta no progresó y fue calificada como chantaje con la finalidad de aferrarse a un cargo.
Los argumentos fueron en sentido de que el pleno del Concejo Municipal eligió la directiva y, ahora, era el pleno quién estaba pidiendo que presenten su renuncia porque se hizo una mala gestión.
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