El millonario chileno Andrónico Luksic Abaroa, bisnieto de Eduardo Abaroa, no reconoce que su fortuna se la debe a la venta de las aguas del Silala durante décadas, sin dejar ningún beneficio para los propietarios. Así se desprende de una declaración de Mariano Baptista Gumucio, quien ocupó el cargo de cónsul de Bolivia en Chile, durante el segundo gobierno de Hugo Banzer Suárez.
El periódico digital chileno “El Ciudadano” publicó un artículo en el que el también historiador boliviano hace conocer que en el lapso que cumplió funciones diplomáticas en Chile organizó una cena en la que le planteó a Luksic el problema. “Le dije ‘el pueblo de Potosí, que ha conocido tanta grandeza, hoy día es el más pobre de Bolivia y uno de los más pobres de América Latina y usted tiene el control del agua del Silala en su empresa… Y él me dijo: ‘no, yo no le debo nada a Potosí’”.
La respuesta del nieto de Eduardo Abaroa llama la atención porque Luksic administró la empresa del Grupo Luksic, compañía que en 1979 compró la Bolivian Railway Co., la empresa chilena que privatizó y vendió el agua de manantial del Silala desde 1908.
El argumento boliviano con el que se pretendía plantear una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el uso ilegal de las aguas del Silala, establece que el Grupo Luksic comercializó las aguas logrando una ganancia anual superior a los 50 millones de dólares.
El concejal oficialista de la Alcaldía de Potosí, René Navarro, denunció hace poco que el grupo colombiano Empresas Públicas de Medellín (EPM) vende el agua que pasa de Potosí a Chile, habiendo logrado, la pasada gestión, un ingreso de 74 millones de dólares por esa actividad.
