El dique de colas San Miguel se formó con el material que salió del ingenio Velarde durante más de 45 años porque este funcionó hasta 1985, cuando la Empresa Minera Unificada del Cerro Rico de Potosí entró en crisis por la caída del precio del estaño y el gobierno de Víctor Paz Estenssoro procedió a su cierre.
Durante el tiempo de trabajo el dique concentró 4.3 millones de toneladas de cargas sulfurosas y de óxidos con contenidos de cuarzo, arcilla, pirita, escalerita, galena, calcopirita pero además existiría plata, plomo, estaño y zinc que puede recuperarse a través de tratamiento metalúrgico.
Los reportes actuales de la empresa Jungie Mining Industry y la Corporación Minera de Bolivia, existen 3.8 millones de toneladas de cargas mineralizadas en el área de 18 hectáreas ubicada en la zona de Cantumarca.
Los comunarios de Cantumarca debieron esperar más de 30 años para que la estatal minera defina una vía de solución para la presencia de una enorme cantidad de material con contenido metálico que constituye un factor de riesgo.
Durante las negociaciones para solucionar el problema del dique la Comibol planteó el encapsulamiento de esa masa mineralizada pero desistió por falta de recursos y optó por el retratamiento, y así lo hicieron notar los pobladores de Cantumarca que demandaron una salida definitiva en el menor tiempo posible.
