El sacerdote Rubén Uño Veramendi dejó de existir a los 71 años de vida tras caer en una céntrica calle del casco histórico de Potosí, ayer, durante la consulta del referendo autonómico.
De acuerdo con el informe preliminar, el párroco del templo de San Pedro habría resbalado con tan mala suerte que se golpeó la nuca en la calzada de la vía pública.
Luego, como sangraba de la cabeza, fue trasladado al hospital Obrero para que reciba atención médica de urgencia y, al parecer, el cuerpo del sacerdote ya había llegado sin signos vitales. Y, pasado el mediodía de ayer, se dio a conocer la irreparable pérdida del párroco que, desde hace tres años, celebraba los actos religiosos en el templo de San Pedro.
Según allegados al religioso, por la mañana compartió un plato de comida junto a los feligreses e incluso contaron que el “padrecito” se sirvió un doblete de picante de pollo.
Posteriormente, hizo preparar un plato de parrillada con el propósito de llevar el churrasco a la casa donde habita un allegado. Al salir del inmueble, según los feligreses, retornaba al templo. Al caminar por la calle Millares esquina Nogales resbaló y no se paró más.
El deceso del párroco fue comunicado de forma oficial por el relacionador público del Obispado, el padre Giovany López, pero no dio a conocer más detalles de cómo ocurrieron los hechos.
El cuerpo del parroco fue sacado de la morgue del hospital Obrero y, posteriormente, se trasladó al templo donde celebraba misas.
Al enterarse del deceso mucha gente lloró en la iglesia.
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