La pausa para el reabastecimiento de la población, ante la probabilidad de que la huelga indefinida continúe, tuvo un efecto negativo para la economía de los potosinos que acudieron en masa tanto a los cajeros automáticos como a las tiendas y centros de abasto, según evidenció este diario.
Hasta el jueves, el retiro de dinero de los cajeros era relativamente normal ya que los bancos reponían el efectivo, particularmente de los que están instalados junto a sus oficinas. Sin embargo, ayer aparecieron largas filas en los cajeros y lugares como el Pasaje Boulevard, donde están las oficinas centrales de varias entidades bancarias, estuvieron atestados de gente.
Según coincidieron varias de las personas que hacían fila, lo que se quería era retirar dinero para adquirir víveres que permitan afrontar más días de paro.
Con ese criterio, también hubo filas en los comercios y hasta en pequeñas tiendas.
Según reportaron las personas que hacían fila, muchos de los productos de la canasta familiar fueron vendidos a precios mayores de los habituales, fundamentalmente alimentos perecibles como las verduras.
El Potosí evidenció que una cuartilla de cebolla se llegó a vender en 25 Bolivianos cuando ese producto se comercializa normalmente en ocho Bolivianos.
La dirigente del Comité de Movilización, Antonieta Aguirre, denunció que las comerciantes estaban abusando porque llegaron a vender cada locoto en un Boliviano.
En su condición de dirigente pidió que las comerciantes no abusen de la población por lo cual casi habría sido agredida por quienes le dijeron qué a ella que le importaba.
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