Tal como le sucedió en la primera fecha ante Racing, a Independiente le faltó profundidad y contundencia para sacar un resultado positivo en la Copa Sudamericana. Anoche cayó 1-0 ante Caracas FC en un partido que mereció un mejor resultado.
Tuvo mayor posesión de balón, más remates al arco, de tiros de esquina…pero faltó lo más importante, con lo que se ganan los partidos: el gol.
Sí lo encontró el equipo llanero, a los 54 minutos tras aprovechar otro gran mal del fútbol boliviano: la desatención defensiva.
Con este resultado, Independiente continúa en el último lugar del Grupo E sin unidades. Caracas FC tiene 4 puntos y comparte la punta de la serie con Botafogo, que ayer le ganó como visitante a Racing (2-3), segundo con tres enteros.
En la próxima fecha, a jugarse dentro de dos semanas, el Matador volverá a jugar como visitante, esta vez de Botafogo, en Río de Janeiro, el martes 28 de abril.
EL PARTIDO
Distinto a lo que muchos pensaban, Independiente no se replegó en su campo, se dio cuenta que podía jugarle de igual a igual a Caracas FC y se animó a hacerlo.
El fútbol se desarrolló en el mediocampo, salvo esporádicos remates desviados o centros pasados que no inquietaron a los arqueros.
Pasada la primera media hora de juego recién se registró la primera jugada de riesgo. El venezolano Charly Vegas sacó un remate cruzado que el portero Jhohan Gutiérrez contuvo sin dificultad.
Un minuto después, un centro al segundo palo encontró a Adrián Fernández, sin marca, para cabecear al travesaño. Independiente hacía el desgaste, pero Caracas FC se acercaba al gol.
El albirrojo respondió a los 36’ cuando el colombiano Rodrigo Rivas recibió un pase filtrado, le ganó a su marca, pero no pudo en el mano a mano con el golero Frankarlos Benítez, quien le achicó el ángulo y despejó el remate con el cuerpo.
En el complemento, Caracas FC salió con más decisión y se puso en ventaja a los 54’ después de que Eduardo Fereira elevara un centro desde la derecha al corazón del área, donde apareció Wilfred Correa para conectar el balón de cabeza y mandarlo al fondo del arco chuquisaqueño.
