Tras nueve meses de polémicas y protestas de la hinchada texana, herida por ver a su equipo desprenderse de su gran estrella e ídolo local, el dueño de los Mavericks, Patrick Dumont, despidió a Harrison y apuntó a Matt Riccardi y a Michael Finley como jefes de las operaciones de baloncesto.
«Esta decisión refleja nuestro compromiso para construir a un equipo que compita por el título, un equipo que esté a la altura de nuestros jugadores, nuestros colaboradores, y, sobre todo, nuestros aficionados»
El despido de Harrison llega tras un comienzo de temporada muy complicado para Dallas, que este lunes perdió en casa contra los Milwaukee Bucks el octavo partido de once en esta temporada.
Afición, en contra en ese encuentro, así como en otros muchos desde la salida de Doncic, una parte importante del público texano entonó cánticos para pedir el despido del director general.
Harrison generó debate en sus comparecencias ante los medios a partir de ese momento. Afirmó que no habló con Doncic tras cerrar su salida del equipo, que no se arrepentía de dejarle salir y que no tenía claro «hasta qué punto» el esloveno era importante para los aficionados de Dallas.
La profunda involución y frustración que se vive en los Mavs choca con el rendimiento de Doncic en Los Ángeles. Es un líder de los Lakers y promedia este año 37 puntos, nueve rebotes y nueve asistencias por partido.
Salida por la puerta de atrás, Harrison llegó a los Mavericks en junio de 2021 tras dos décadas en la división de baloncesto de Nike, donde estrechó lazos con estrellas como Michael Jordan o Kobe Bryant.
Incorporó a Kyrie Irving en un llamativo movimiento que despertó dudas pero que acabó funcionando muy bien y, sobre todo, dio un golpe en la mesa con los fichajes de P.J. Washington y Daniel Gafford, que cambiaron radicalmente la esencia del equipo hasta dejarlo al borde del título en 2024.
Parecía que esa experiencia, aunque perdedora, en las Finales podía ayudar a los Mavs a dar un salto de calidad y a pelear de forma estable por el anillo.
Terremoto en la NBA
Pero el pasado febrero Harrison provocó un terremoto en la NBA al decidir desprenderse de Doncic para incorporar a Anthony Davis.
Una apuesta que hasta este momento ha estado muy lejos de funcionar debido a sus frecuentes lesiones -una constante en la carrera del exjugador de Pelicans y Lakers-.
Y eso que la lotería del último draft premió a los Mavs, que se hicieron con el número uno absoluto pese a tener un 1,8 % de probabilidades.
La incorporación de Cooper Flagg, estrella de Duke, con el número uno no ha sido suficiente para relanzar a la franquicia y para que Harrison pudiera mantener su puesto en la directiva de unos Mavs heridos.
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