El Milan asaltó el liderato de la Serie A dos años después, subido en una racha de cuatro triunfos seguidos, ganador por 2-1 contra el Nápoles, el vigente campeón, y lanzado por el momento estelar de Christian Pulisic, pasador del 1-0 y goleador del 2-0 en la primera media hora para adueñarse de la victoria y la cima en San Siro, con el susto de Neres a la cruceta y con una resistencia sufrida hasta el final.
Ni siquiera el 2-1 de penalti de Kevin De Bruyne, después sustituido y enfadado, ni la expulsión de Pervis Estupiñán en la misma jugada (era el último hombre cuando agarró a Di Lorenzo, dispuesto para empujar un rechace a la red), en el minuto 55, cambió el desenlace del duelo que cambió el pleno y el liderato del Nápoles por la irrupción en la cumbre del Milan.
Salió lanzado. Sólo necesitó dos minutos y 23 segundos. Christian Pulisic está que se sale. Su carrera admitió dudas un par de veces. Si llegaba o no antes de que saliera por la banda, si llegaba o no antes que el rival… Y llegó a todo para adentrarse en el área y regalar el 1-0 a Saelemaekers, a su entrada en el segundo palo. El primer impulso. Veloz.
