¡Dos a falta de uno! En la jornada de descanso, el clan Audi podía estar satisfecho con la actuación de sus pilotos, pese al retraso acumulado por Stéphane Peterhansel, apeado de la pelea por la victoria en la crono de 48h pero aún en carrera para echar una mano a sus compañeros en apuros. No sospechábamos, eso sí, que la ocasión se presentaría tan rápido. Recorridos apenas 47 km de especial, Mattias Ekström rompía el tren izquierdo de su RS Q e-Tron. Su salvador llegaba en seguida a su auxilio, pero constataba que reparar el vehículo no era cosa de minutos, sino de dos horas. De quedarse a ayudarlo, dejaría en posición de vulnerabilidad a Carlos Sainz, en el supuesto de que al español se le torciera también la carrera. Tras meditarlo, Peter reanudaba el camino y dejaba que el segundo clasificado esperara al camión de asistencia. De esta forma, se volatilizaban la esperanza del piloto sueco de coronarse o subirse al cajón.
