La continuidad de Romel Quiñónez en Oriente depende de su peso. Un alto dirigente informó a El Deber ayer que propondrán que el salario y permanencia del guardameta esté sujeto a su estado físico. En principio se le bajó el pulgar al cruceño, pero nuevamente fue reconsiderada la decisión y sometida a un análisis por una parte de un sector del directorio que es de la idea de mantener a Quiñónez y nivelarle el sueldo de acuerdo a los kilos que pierda.
Se conoce que el portero, de 27 años, tiene carca de 20 kilos de más y que deberá de poner mucha fuerza de voluntad en una dieta rigurosa y un trabajo físico exigente para volver a su mejor forma. El peso que el meta debería tener está entre los 88 y 90 kilos; sin embargo, al inicio de la pretemporada llegó a los 108.
La molestia de los dirigentes es porque se le proporcionó una dieta al jugador, que supuestamente no cumplió y, en consecuencia, no mejoró su estado físico.
