La FIFA suspendió ayer a un dirigente del fútbol africano que enfrenta un juicio por crímenes de guerra en La Haya.
Patrice-Edouard Ngaïssona recibió una suspensión de seis años y ocho meses de parte de los jueces de ética de la FIFA por cargos que incluyen "discriminación y no proteger, respetar y salvaguardar la integridad y la dignidad humana". Además recibió una multa de 500.000 francos suizos (500.000 dólares).
Ngaïssona fue presidente de la federación de fútbol de la República Centroafricana por más de una década desde 2008. Fue elegido el año pasado como nuevo integrante del comité ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol.
Se le acusa de crímenes de guerra perpetrados en 2013 y 2014, siendo líder de la milicia cristiana Anti-Balaka que tiene como objetivo a los musulmanes.
