El Barcelona venció en Ipurua, con tres goles de su tridente ofensivo, y no tuvo demasiados problemas para sumar tres puntos ante un Eibar que dio la cara en la primera parte.
Los primeros minutos del partido fueron lo contrario de lo que le gusta a Mendilibar, con el Barcelona tocando y rompiendo con facilidad la línea de presión adelantada del Eibar.
Poco a poco, los locales se fueron reencontrando con su juego, y pese a no gozar de ocasiones claras, lograron su objetivo de meter al Barcelona en su campo, con centros al área y jugadas a balón parado.
Pedro León tuvo una buena ocasión tras un centro desde la izquierda, pero su disparo no encontró portería.
El que perdona a un equipo como el culé lo acaba pagando, y así llegó antes del primer cuarto de hora el tanto del francés Antoine Griezmann, que definió de manera brillante un pase largo de su compatriota Clément Lenglet.
Al Eibar pareció afectarle el golpe en los siguientes minutos, aunque pronto volvió a intentar asediar el área barcelonista, con más corazón que acierto, eso sí.
El Barcelona parecía necesitar oxígeno ante el acoso local, porque los de Ipurua seguían a lo suyo con centros al área y mucha presencia en campo contrario.
