La fiesta del nuevo estadio de la Real Sociedad, antes Anoeta, ahora Real Arena, fue completa al desarbolar los donostiarras con buen juego y tantos de Martin Odegaard y Nacho Monreal a un Atlético desconocido, que sólo despertó en el tramo final cuando todo estaba perdido.
El equipo local pareció despistado en su nueva casa, nervioso, sin la presencia de jugadores vitales en su esquema, como el lesionado Illarramendi o el delantero brasileño Willian José, y se dedicó a pelear el medio campo a un Atlético que no tenía prisa.
El líder iba poco a poco cogiendo posición en el campo y cualquier error local significaba sufrir si el balón llegaba adelante pero el internacional Llorente minimizó las virtudes de Vitolo y Diego Costa cada vez que pasaban por su zona.
Se despistó el conjunto rojiblanco mediada la primera parte y estuvo a punto de costarle muy caro cuando Isak habilitó un balón para que Oyarzabal, solo ante Oblak, lo tuviera todo a favor para haber hecho el primer gol.
