Tres goles del brasileño Lucas Moura obró el milagro para el equipo de Tottenham, que remontó en la segunda parte un encuentro (2-3) que se le había puesto muy cuesta arriba y con el que, contra todo pronóstico, consiguió colarse en la final de la Champions por primera vez en su historia.
Fue un partido loco, con un gran dominio del Ajax en la primera parte que le permitió adelantarse con dos goles de De Ligt y Ziyech y en el que pareció que los holandeses llegarían a la soñada final.
Sin embargo, el joven conjunto de Ámsterdam pecó de inocencia al dar por vendida la piel del oso antes de cazarlo y se vio sobrepasado por un Tottenham que, casi literalmente, pasó por encima del Ajax en la segunda parte.
Pochettino, obligado a hacer algo, puso toda la carne en el asador al quitar al centrocampista Wanyama y sacar al delantero centro Fernando Llorente, un hecho que insufló nuevos ánimos a los suyos y cambió totalmente el ritmo del partido.
