Derrotado en las semifinales de Montecarlo y Barcelona, dos de sus torneos de referencia sobre tierra batida, Rafa Nadal confía en sacarse esas dos espinas en la nueva semana ante sus compatriotas en el Masters 1000 de Madrid, a tres semanas del inicio de Roland Garros, donde aspirará a una duodécima corona.
El “rey de la tierra batida” no ha comenzado bien la temporada europea en esa superficie.
A mediados de abril en Montecarlo, donde buscaba también un duodécimo título, perdió en semifinales ante el italiano Fabio Fognini por un claro 6-4 y 6-2. Admitió después que había jugado uno de "los peores partidos en tierra batida en catorce años".
Barcelona llegaba a continuación como la ocasión de reaccionar, pero perdió también en semifinales, esa vez ante el austríaco Dominic Thiem (6-4, 6-4), que fue su víctima el año pasado en la final de Roland Garros.
