Atlético de Madrid logró un triunfo con un gol en propia puerta de Joaquín con el que derribó la resistencia de Valladolid, que clamó contra el VAR y la decisión del árbitro Melero López por un supuesto penal por mano de Arias en los minutos finales y que chocó en tres ocasiones con Jan Oblak.
La polémica está ahí, las paradas del portero también; todas claves en un encuentro que el equipo rojiblanco se tomó con relajación, que ganó con menos oportunidades que su adversario y que terminó en torno a su área, agarrado a las intervenciones de su guardameta para sostener que aún tiene algo por pelear en esta Liga.
La realidad es que tiene poco que decir en el torneo local. Inalcanzable a Barcelona, que se coronó campeón con el triunfo sobre Levante.
