Tres paradas de Jan Oblak y un golazo de Antoine Griezmann, de falta directa, en una secuencia repetitiva por ese orden y por enésima vez en los últimos tiempos, lideraron otro triunfo de Atlético de Madrid, sentenciado por Álvaro Morata, frente a Celta, frustrado por dos jugadores incontestables (2-0).
No hay Liga desde hace una semana, por mucho que el Barcelona perdiera dos puntos en Huesca unas horas antes, pero sí hay segundo puesto para el Atlético, que insiste en una posición que, conforme ha avanzado la era Simeone, no sabe a mucho, porque las pretensiones son las máximas, pero que no hace mucho era un éxito incuestionable.
En eso está el conjunto rojiblanco, mientras recae en el número de bajas -seis ayer- y mientras divisa el siguiente proyecto, en el que hay dos piezas esenciales, que necesita sí o sí y cuyo valor es incalculable: el portero Jan Oblak y el delantero Antoine Griezmann. El primero sostuvo el 0-0 y el segundo desató el triunfo con un potente remate.
