Muchos se rieron del arquero del Liverpool, Loris Karius. Pocos contaban que algunos de sus más destacados colegas imitarían varias de sus imperfecciones en el Mundial de Rusia.
El último caso fue el experimentado uruguayo Fernando Muslera, a quien se le escapó el balón entre las manos tras un disparo no muy potente del Antoine Griezmann para la victoria 2-0 de Francia sobre Uruguay ayer viernes por los cuartos de final. El grotesco error hizo inevitable la comparación con la fallida actuación del arquero alemán ante el Real Madrid durante la final de la última Champions.
Karius no pudo retener un zurdazo de media distancia de Gareth Bale en el tercer gol merengue, pero a su favor la ejecución del galés fue mucho más potente y desde más distancia que la de Griezmann.
El error en el escenario principal del fútbol es el primer lunar en la extensa trayectoria de Muslera, de 32 años, en el arco de la Celeste. Titular indiscutido desde 2009, Muslera batió el rércord de imbatibilidad en Sudáfrica 2010.
