Everton y Liverpool firmaron ayer sábado en el estadio de Goodison Park un triste empate a cero, en la edición número 231 del derbi de Merseyside.
El encuentro, sin mucho en juego más allá de la honra de intentar ganar a tu vecino, fue de más a menos. Los "Reds" dominaron ampliamente la primera mitad, pero fueron los "Toffees", dueños y señores de la segunda, los que estuvieron más cerca de llevarse los tres puntos. Solo el buen partido del guardameta Loris Karius lo impidió.
Sin el lesionado Mohamed Salah, máximo artillero esta temporada y con el duelo de vuelta de cuartos de final de la Liga de Campeones contra el plantel de Manchester City, el técnico de los "Reds" Jürgen Klopp salió de inicio con varios de sus futbolistas menos habituales.
