Ivan Savvidis no imaginó que una desenfrenada acción suya tuviera tanta repercusión y, lo que es peor, tenga graves consecuencias, seguida de una serie de castigos que lo perjudican a él, como presidente del club PAOK de Salónica, y a su equipo, en la competición actual del campeonato griego de primera división.
Los hechos ocurrieron este 11 de marzo, cuando en un partido "caliente" por el campeonato local, el árbitro anuló un gol a su equipo en los últimos minutos del cotejo, perjudicándolo en su intención de encaminarse hacia el título. Tras el pitazo final de ese encuentro, Savvidis bajó al terreno de juego, en compañía de sus guardaespaldas, y con una pistola en mano caminó amenazante al encuentro del juez central.
Esas tristes imágenes recorrieron rápidamente por el mundo y la FIFA rápidamente se encargó de la paralización del fútbol de ese país. Pero no quedó ahí, la Liga determinó también castigar a Savvidis con tres años sin que pueda ingresar a ningún estadio.
