El impago de sueldos a los jugadores ahonda aún más la crisis en la que se encuentra Universitario, aquejado por los malos resultados en el inicio del Torneo Apertura y con una división interna en la dirigencia.
La buena producción que tuvo el equipo en los últimos meses del año pasado y que le permitió al club salvarse de jugar la zona del descenso indirecto parece haber quedado en el olvido, ya que la lección no fue aprendida.
En 2017, el abandono dirigencial derivó en la mala contratación de entrenadores y jugadores, que dejaron a la “U” al borde de perder la categoría; la reacción fue a tiempo, pero al parecer no fue suficiente por la realidad que ahora ensombrece al equipo estudiantil.
Cuando parecía que la dirigencia se refundaba y existía mayor compromiso con el club, volvieron a aparecer las divisiones internas en el sector estudiantil y las pugnas de poder con los sectores docente y administrativo.
